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Guayaquil frente al reto de la resiliencia portuaria

hace 11 minutos
2 min de lectura

La transición del Terminal Granelero y Multipropósito de Guayaquil abre un debate sobre concesiones y operadores, y además sobre la capacidad del país para sostener su cadena logística en escenarios de presión climática y demanda creciente.


El Terminal es un nodo vital para la seguridad alimentaria. Moviliza tres millones de toneladas métricas de granos al año, lo que representa casi la mitad del volumen de graneles sólidos que ingresan por Guayaquil.


Maíz, trigo y soja son insumos esenciales para la industria alimentaria y pecuaria. Su continuidad operativa es, por tanto, una cuestión de seguridad nacional más que de simple eficiencia portuaria.


Una reducción de su capacidad podría generar mayores tiempos de espera, costos logísticos adicionales y dificultades en el abastecimiento de diferentes cadenas productivas.


Más allá de la concesión hay otro factor que se suma y es el de resiliencia climática El fin de la concesión en noviembre de 2026 coincide con la amenaza de un nuevo episodio de El Niño. En 1997-1998, Ecuador debió importar de emergencia 140.000 toneladas de maíz y 60.000 de soja. La lección es clara: la infraestructura portuaria debe estar preparada para absorber choques externos, no solamente para operar en condiciones normales.


La modernización deberá acarrear una estrategia de adaptación La futura alianza público-privada, con una inversión estimada en USD 90 millones, plantea obras que no solo aumentan capacidad, sino que refuerzan la resiliencia:

· Ampliación del muelle hasta 370 metros.

· Incremento del calado a 13 metros.

· Expansión del área de almacenamiento a 16 hectáreas.


Estas mejoras permitirán recibir embarcaciones de mayor tamaño y reducir vulnerabilidades frente a interrupciones logísticas.


En el tiempo de concesión, desde 1999, Andinave ha incorporado bodegas externas para sumar una capacidad de almacenamiento de más de 400 mil toneladas métricas,cuenta con un software de gestión en tiempo real que ha permitido optimizar la ocupación de espacios para la eficiencia en descargas y despachos y, entre otras temas, coordinó con la Autoridad Portuaria las obras de dragado para mejorar la logística de atraque de buques.


Esa experiencia con resultados de parte de Andinave deberá ser considerada al momento de considerar las ofertas que se presenten al momento de la apertura del proceso.


El puerto de Manta, con 1,2 millones de toneladas anuales de graneles, aparece como alternativa complementaria. Sin embargo, su capacidad de almacenamiento y conexiones terrestres deberán ser evaluadas para que funcione como un verdadero plan de contingencia.


Como desafío inmediato mientras se define el nuevo operador, las autoridades barajan tres opciones transitorias: extender la concesión actual con un operador que ha demostrado alta eficiencia evidenciada en un factor tan importante como es de no haber tenido una crisis alimentaria en 25 años; convocar un concurso de corto plazo, o encargar la gestión a la Autoridad Portuaria de Guayaquil. La decisión debe garantizar continuidad y prever escenarios de emergencia climática y asegurar coordinación con importadores y transportistas.

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