Ecuador - Colombia: Aranceles y su impacto en los puertos
- 22 ene
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Los aranceles del 30% que Ecuador impondrá a las importaciones colombianas desde el 1 de febrero de 2026 encarecerán el comercio bilateral, afectarán la logística portuaria en Esmeraldas y Guayaquil, y podrían redir
igir flujos hacia puertos alternativos en Colombia y Perú.
El presidente Daniel Noboa anunció en Davos que Ecuador aplicará un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de febrero de 2026. La decisión responde a lo que Quito considera una falta de cooperación de Bogotá en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal. Aunque se exceptúan rubros estratégicos como energía y donaciones, la medida marca un giro en la relación comercial bilateral.
Reacciones y represalias
Colombia respondió con gravámenes a 20 productos ecuatorianos y con la suspensión temporal de ventas de electricidad hacia Ecuador, lo que profundiza la tensión y abre un escenario de guerra comercial.
La situación impacta en los puertos:
· Puertos de Guayaquil y Esmeraldas: principales receptores de carga colombiana verán una reducción en volúmenes de importación, especialmente de alimentos, manufacturas y productos industriales.
· Incremento de costos logísticos: el arancel encarece la entrada de mercancías, lo que puede provocar desvío de cargas hacia puertos colombianos como Buenaventura o hacia alternativas en Perú.
· Riesgo de congestión inversa: al disminuir la entrada de productos colombianos, los puertos ecuatorianos podrían experimentar una caída en ingresos por servicios portuarios, afectando operadores y empleos vinculados.
· Cadenas de suministro regionales: sectores como agroindustria y retail sufrirán retrasos y encarecimiento, lo que impactará la competitividad de Ecuador en mercados internacionales.
A futuro
Si ambos países mantienen represalias, los puertos perderán dinamismo y se afectará la integración logística de la Comunidad Andina.
Esto podría ocasionar la búsqueda de diversificación de rutas y las empresas podrían optar por puertos peruanos para mantener flujo de mercancías, debilitando la posición estratégica de Ecuador.
Lo óptimo será una negociación bilateral para tratar de llegar a un acuerdo que reduzca tensiones lo que podría normalizar operaciones portuarias y restablecer confianza en la frontera norte.




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