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Guayaquil prepara la transición de su terminal granelera

  • 28 ago
  • 3 min de lectura

La continuidad operativa es fundamental para proteger el abastecimiento de materias primas y la cadena productiva ecuatoriana.


El sistema portuario ecuatoriano se aproxima a una transición. El 26 de noviembre de 2026 finalizará la concesión del Terminal Granelero y Multipropósito de Guayaquil, administrado por Andipuerto desde 1999. Sin embargo, el concurso internacional para seleccionar al futuro operador todavía no ha sido convocado.


El actual concesionario ya ha adelantado que cuenta con una propuesta sólida por la capacidad operativa, logística y la experiencia acumulada.


Mientras tanto, el Gobierno analiza mecanismos provisionales para mantener el terminal en funcionamiento hasta la adjudicación de la nueva concesión. Evitar interrupciones es prioritario, debido a la importancia de esta infraestructura para el ingreso de materias primas utilizadas por las industrias alimentaria, pecuaria y agroindustrial.


En ese concurso, el concesionario actual muestra:

Una instalación estratégica para Ecuador

Guayaquil concentra aproximadamente el 80% del movimiento de graneles sólidos del país.

Dentro de este sistema, el Terminal Granelero y Multipropósito moviliza cerca de 2,5 millones de toneladas métricas anuales, alrededor del 45% del volumen gestionado por el puerto.


Por sus instalaciones ingresan productos como maíz, trigo y soja, empleados, entre otros destinos, en la elaboración de alimentos balanceados. Una reducción de su capacidad podría generar mayores tiempos de espera, costos logísticos adicionales y dificultades en el abastecimiento de diferentes cadenas productivas.


Una nueva concesión para modernizar el terminal

El Gobierno estructura una nueva concesión bajo la modalidad de Asociación Público-Privada. El proyecto comprende el diseño, financiamiento y construcción de obras, así como la adquisición de equipos, el mantenimiento y la posterior operación del terminal.


El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó en diciembre de 2025 el proyecto de cooperación técnica EC-T1621 para respaldar los estudios técnicos, financieros y legales. La iniciativa también cuenta con el apoyo del Global Infrastructure Facility, vinculado al Grupo Banco Mundial.


Según el cronograma oficial citado por @MundoMarítimo, portal de noticias portuarias especializado, los estudios de factibilidad concluirían en noviembre de 2026 y el concurso internacional sería convocado en enero de 2027. El proceso contempla una concesión de 30 años, cuya firma se proyecta para mediados de 2027. ¿Qué ocurrirá con el vacío temporal entre el final de la concesión actual y el inicio de la nueva?


La futura alianza público-privada prevé una inversión cercana a USD 90 millones. Entre las principales obras se encuentran la ampliación del muelle, desde los actuales 220 metros hasta una longitud de entre 330 y 370 metros; el incremento del calado a 13 metros; y la expansión del área de almacenamiento hasta aproximadamente 16 hectáreas.


Estas mejoras permitirían atender embarcaciones de mayor tamaño, elevar la capacidad operativa y fortalecer la competitividad del sistema portuario de Guayaquil.


Tres alternativas para garantizar la continuidad

Mientras se adjudica el contrato definitivo, las autoridades evalúan tres soluciones transitorias: extender temporalmente la concesión de Andipuerto, convocar un concurso de corto plazo para seleccionar a un operador provisional o encargar directamente la administración a la Autoridad Portuaria de Guayaquil.


Cualquiera de estas opciones deberá garantizar estabilidad operativa, mantenimiento adecuado, seguridad jurídica y coordinación con navieras, importadores, transportistas y usuarios industriales.


El viceministro de Infraestructura y Transporte, Byron Franco, ha señalado que las tres alternativas son jurídicamente viables y que la prioridad es impedir que el terminal deje de operar, según declaraciones recogidas por los portales informativos Primicias y reseñadas por Mundo Marítimo.


El riesgo climático y el papel de Manta

La transición podría coincidir con un periodo de lluvias asociado al fenómeno de El Niño, lo que aumentaría la presión sobre la producción agrícola, las vías terrestres y las operaciones portuarias.


Durante el episodio de 1997-1998, Ecuador tuvo que importar de emergencia alrededor de 140.000 toneladas de maíz y 60.000 toneladas de soja debido a las pérdidas agrícolas. Esta experiencia evidencia la necesidad de contar con planes de contingencia para asegurar el flujo de productos esenciales.


Ante posibles restricciones en Guayaquil, el puerto de Manta podría funcionar como un respaldo complementario. Actualmente moviliza alrededor de 1,2 millones de toneladas anuales de graneles sólidos, aunque una redistribución de cargas exigiría evaluar su infraestructura, capacidad de almacenamiento, conexiones terrestres y costos logísticos.


Una transición decisiva

El vencimiento de la concesión representa una oportunidad para modernizar una infraestructura fundamental para Ecuador, pero también plantea un periodo sensible para la cadena logística nacional.


La prioridad inmediata será definir un mecanismo transitorio con responsabilidades claras y capacidad técnica suficiente. A largo plazo, la nueva concesión deberá combinar inversión, eficiencia, seguridad y resiliencia climática para fortalecer la competitividad portuaria y proteger el abastecimiento del país.


Fuente de referencia: Mundo Marítimo, artículo sobre el término de la concesión del Terminal Granelero y Multipropósito de Guayaquil y las alternativas evaluadas por el Gobierno ecuatoriano. Contenido reelaborado y adaptado para el sector portuario del Ecuador.

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