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Extender las concesiones: Chile frente a nuevas licitaciones

  • 2 jun
  • 2 min de lectura

Existe un debate regional sobre la sostenibilidad de las concesiones portuarias y el rol del Estado en la infraestructura estratégica. El tema vuelve a ser pertinente porque varios países discuten prórrogas, renegociaciones o reversión de concesiones en puertos y aeropuertos. El proceso de licitaciones portuarias en Chile abre una oportunidad para repensar la duración de las concesiones. Extender los plazos, vinculado a compromisos de inversión, aparece como la medida más recomendable para asegurar continuidad, modernización y competitividad en el sistema portuario nacional.


En el marco del próximo proceso de licitaciones que definirá las concesiones de cinco terminales a lo largo de Chile, un tema clave vuelve a la discusión: la duración de los contratos para operar las instalaciones. La Ley N° 19.542 de 1997 establece un máximo de 30 años, pero la industria se enfrenta por primera vez a una etapa transitoria desde que se fijaron estos lineamientos.


Mientras algunos actores sostienen que la normativa vigente garantiza la competitividad entre terminales, otros advierten que tres décadas no bastan para concretar inversiones de gran escala que permitan modernizar y expandir los muelles.


Una voz autorizada en este debate es Richard von Appen, presidente de Ultramar, quien subraya la necesidad de revisar los plazos actuales:

“Extender las concesiones es algo válido que debiera discutir la autoridad, respecto de hacer una modificación y ver cómo poder ampliar los plazos en base a inversiones. Con eso se da continuidad y se evita la incertidumbre que frena proyectos estratégicos”.


Evolución y desafíos de la industria portuaria chilena

La actividad portuaria ha crecido en los últimos años, aunque se ha visto afectada por factores externos como el conflicto en Ormuz. Von Appen destaca que las perspectivas de mediano y largo plazo son positivas, siempre que se acompañen de inversión en infraestructura.


La demanda de carga vinculada a la minería, la agricultura, los salmones y la energía abre oportunidades significativas. Sin embargo, el experto advierte que Chile necesita políticas de Estado de largo plazo para planificar carreteras, ferrocarriles y puertos con una visión de 30 a 40 años, evitando improvisaciones que generen conflictos con comunidades y retrasos en proyectos.


Otro aspecto en discusión es la automatización. Von Appen considera que el proceso será gradual y que, lejos de eliminar empleos, puede generar nuevas funciones en la logística portuaria. Ejemplos como el Terminal de Graneles del Norte (TGN), en que las operaciones se manejan de forma remota con cámaras y joysticks, muestran cómo la tecnología puede mejorar la seguridad y la eficiencia.


“La tecnología de hoy está siendo muy amistosa. Bien llevada y sin perder la humanidad, presenta muy buenas oportunidades para el desarrollo”, afirma.


Plantea una línea clara: Chile debe evitar que la incertidumbre de los plazos de concesión detenga inversiones. La recomendación de expertos como von Appen es ampliar los contratos en función de nuevas inversiones, siguiendo modelos internacionales que permiten extender concesiones bajo criterios objetivos.


Además, urge una planificación estatal de largo plazo que garantice infraestructura adelantada a la demanda, evitando congestión y pérdida de competitividad frente a otros países.

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